Los rivales galácticos no dan tregua…
El clásico del fútbol español, el Barça y el Real Madrid, sigue vivo y coleando como dos gigantes disputándose la última galleta en un tarro casi vacío. Estrenamos la recta final de la liga con un choque entre estos dos colosos que, por si fuera poco, tienen a sus seguidores al borde del infarto en una montaña rusa de emociones. Solo quedan diez jornadas y, como diría el sabio Aragonés, ¡esto está que arde! Barcelona se ha empeñado en romper récords como si fuera un videojuego y tiene a medio equipo apuntando directo al top de LaLiga más que los personajes de un cómic de superhéroes. Lewandowski ya ni cuenta los goles, los colecciona como cromos, mientras sus compañeros Raphinha, Lamine, Pedri, De Jong y Koundé hacen piruetas en el campo que ni el Circo del Sol puede igualar. ¡No se olviden del banquillo! Hasta los suplentes, Torres y Fermín, parecen salir como un par de lobos hambrientos.
Del otro lado del cuadrilátero, el Real Madrid no se queda atrás. Carletto Ancelotti, el ilusionista, intenta un truco de magia para arrebatarle el protagonismo al Barça y no poder cumplirlo es como ver a un pulpo intentando montar en bicicleta, ¡improvisación total! Su sustituto anticipado, Xabi Alonso, aún ronda como un rumor digno del mejor culebrón. Ni Bernabéu ni Montjuic parecen marcar la diferencia, pero el destino aún está en el aire como una moneda lanzada al cielo en este duelo cósmico.
Y es que, señoras y señores, lo único que podría romperle las pelotas, digo, las aspiraciones a ambos equipos es la polémica arbitral. El Madrid se vio echando de menos aquellos cinco puntitos extraviados como si fueran décimos ganadores del sorteo de Navidad, gracias a algún que otro árbitro con entusiasmo por los despistes. ¿Podrán los blancos depender de sí mismos o necesitarán un amuleto de la suerte más brillante que los galácticos en una noche estrellada? Pasen y vean, la liga sigue en su apogeo, ¡no apto para cardíacos!