El defensor que desafía las leyes de la gravedad…

¡Antonio Rüdiger, el hombre al que los balones buscan para ser rematados! En una noche llena de emoción y posiblemente más dramatismo que una telenovela, el madridista se convirtió en el faro de luz guiando a su equipo a los cuartos de la Liga de Campeones. Seamos sinceros, fue él quien apagó las esperanzas rivales con un penalti que ni Batman en sus mejores noches. Luego, celebró con tal entusiasmo que los críticos dicen que la próxima parada de fiesta es la luna.

La historia volvió a repetirse ante la indomable Real Sociedad. Aunque empezó el partido descansando como un gato perezoso en un sofá, entró durante la prórroga con la energía de un niño después de un par de helados. Fue poner su pie en el campo e invertir todo más rápido que un mago en un truco, logrando que el Madrid pasara de una montaña rusa de mareos a una sinfonía de orden. Y en el momento cumbre, Rüdiger utilizó su cabeza como si de un martillo pilón se tratara, transformando un centro de Güler en el gol definitivo y llevándonos a un éxtasis que ni los Rolling Stones en su gira de despedida.

Finalizado el partido, Rúdiger parecía más eufórico que un fan después de un concierto de K-Pop. «La temporada está siendo tan difícil como mantenerse despierto después de un atracón de pavo, pero ya estamos en otra final y la vamos a ganar», declaraba el berlinés. Contra la Real Sociedad, la resistencia fue tan firme como una galleta de mantequilla, pero el Real Madrid está destinado a llegar hasta el final. ¡Cuidado, superhéroes, Rüdiger está en la casa!