Rumores, libras y un técnico con agallas…

¡Atención atención! ¡Paren las rotativas! Desde las tierras de té con leche hasta las olas de churros y croquetas, los rumores vuelan como patos en primavera: ¡Bruno Fernandes podría aterrizar en el Real Madrid! La prensa británica, esos campeones del rumor, dice que el fichaje sería de unos 90 millones de libras. Más que el precio de tantas chocolatinas que podría abastecer a Willy Wonka para los próximos 50 inviernos.

La situación económica del Manchester United está más en peligro que un balón en la portería sin portero. Sir Jim Ratcliffe, el jefe copropietario, ha cortado gastos como quien poda un bonsái con hacha. Pero tranquilo, estimado lector, que Amorim, el mister portugués con acento de telenovela, ha dicho «¡Nah! Bruno no se va a ninguna parte. Hemos tenido más bajones que subidas, pero este chico se queda”. Con palabras de coach motivacional, agregó que Bruno es un ‘fan más del United’. Por lo que parece, Bruno está más pegado al club que un chicle en el zapato.

Así que con Bruno atado y bien atado, el Manchester podría tener que despedirse de otras joyitas. Se rumorea que entre los nombres en venta están Kobbie Mainoo y Alejandro Garnacho, que juntos cotizan como si fueran dos Rolls-Royce clásicos. Pero si eso no es suficiente, ¡Rashford o Antony podrían estar en el tablón de ´Se Vende´! Aunque Amorim, siempre con su cara de póker de «no me despisto ni jugando a la Play», prefiere centrar su atención en el juego del domingo. Y así, seguimos con el drama futbolístico que podría ser más largo que la serie «Juego de Tronos».