Cuando la Real hizo diabluras en Chamartín…
¡Atención a todos! ¡Aún bullen rumores de todos los pasillos del Bernabéu! Esta noche es la revancha entre el Real Madrid y la Real Sociedad, quienes vuelven a cruzarse las caras en la Copa del Rey. Dicen que Ancelotti ha decorado su oficina con ajo y crucifijos, todo por recordar aquel nefasto día de 2020, cuando un tal Isak, que confundieron con un vendaval sueco, dejó la Copa más seca que el desierto del Sahara.
Aquella noche de febrero, un hombre llamado Isak y su banda, encabezada por un tal Odegaard, atacaron como si se tratara de un asalto vikingo a la antigua. ¡Ah, Zidane no sabía qué hacer! Se dice que, en el éxtasis de la emoción, algunos aficionados madridistas pensaron que estaban presenciando un espectáculo de magia, ¡los goles entraban como conejos de un sombrero! Con tres goles en pocos minutos, Isak desdibujó líneas defensivas como si jugara al Tetris.
El Madrid, que no había perdido su tenacidad ni en sus peores pesadillas, intentó por todos los medios revertir el marcador. ¡Marcelo y compañía se levantaron como un ave fénix! Aunque anotaron dos veces en los últimos minutos, no pudieron evitar un destino que parecía escrito en las estrellas del cielo de Chamartín. Desde entonces, los aficionados de la Real Sociedad caminan por las calles con sus bufandas bien alto y orgullosos, después de haber logrado una gesta digna de epopeya contra el eterno rival.