La Real busca una remontada heroica…
En el último episodio del culebrón futbolístico más emocionantemente absurdo de la Copa del Rey, el Real Madrid decidió hacer una oferta irresistible: una victoria mínima cargada de adrenalina y posiblemente inesperados ataques de risa. El equipo de Ancelotti, con pinta de haber sido adiestrado por un entrenador Pokémon, se llevó el trofeo «Mejor Victoria Estrecha» ganando 0-1. Fue Endrick el héroe, rematando la faena gracias a Bellingham, quien sin duda debió vender un par de trucos de magia en el minuto 19 para asistir el único gol del partido.
La Real Sociedad, en cambio, pareció haberse inspirado en una ópera con drama incluido. Imanol Alguacil, el director de orquesta del equipo, tiró de todos los instrumentos ofensivos que tenía, pero no logró más que una sinfonía de suspiros. Sería injusto no mencionar al maestro de la portería Lunin, que transformó cada ocasión en una obra de arte defensiva, impidiendo que cualquier pelota cruzara hacia el inframundo de su red.
Ahora, los guerreros de la Real necesitan tres balas de remontada: un gol para empatar y jugar a los penaltis que deciden amistades y ennegrecen noches, o dos para pasar al asilo de héroes y jugar esa final el 26 de abril en La Cartuja. Sin el antiguo código sagrado de los goles dobles, la hazaña se las promete difícil, pero en el reino del balón redondo, la magia está siempre a la vuelta de una esquina.