Real Madrid se enfrenta a su destino coperístico…
Hace más de un siglo, en un campo de césped entre caballos, el Real Madrid se enfrentó a su primer amor: la Copa del Rey. Era 1903 y, como adolescente enamorado, perdió el tren de la victoria frente al Athletic en un desenlace que debió sentirse como una tragicomedia en el Hipódromo. Rápido flashforward a hoy, ¡el Bernabéu necesita otro trofeo para su estantería que ya parece Ikea! ¡El Madrid jugará su final número 41 para intentar desempatar las victorias y derrotas que tiene en la Copa, cual casete ochentero atorado en el REW/FFW de la historia!
Parece que cada siglo tiene su héroe y villano, y en este siglo XXI, la Copa le hace bromas al Madrid como un duende travieso. Solo han ganado siete finales, perdiendo tres como si rodaran en una película de suspense. Claro, las lágrimas blancas no son rareza en La Cartuja, pero este año Ancelotti quiere cambiar eso. El italiano, ya dos veces campeón, compite para ser el DT de las copas con más brillo en su vitrina, intentando vencer a la sombra de Miguel Muñoz, que todavía se siente por los pasillos de Valdebebas susurrando «Dos, dos, ¿dónde está mi otro par?».
¡La cosa de las Copas es endiablada! Fernando Daucik es el indiscutible ‘rey del triple combo’, con títulos conquistados como quien colecciona tapas de yogur. Mientras tanto, los futbolistas del Madrid, incluyendo a Ancelotti, están a punto de liarse la corbata y encender su música de entrada al estilo Rocky, con la vista firme en el premio final. Y si gana, podemos apostar a que habrá churros, chocolate y celebraciones por toda Madrid… salvo un despectivo pintxo de tortilla en los bares de estadio de La Real Sociedad. ¡Vamos, Madrid!