La andadura del ilusionista brasileño…
Había una vez en la galaxia merengue un jovenzuelo con pinta de héroe mandón. Endrick, el encantador brasileño que llegó al Real Madrid con 18 años y unas zapatillas mágicas. En una plantilla donde Mbappé es el rey león del área, Endrick tiene que correr más que un puma con café, sin embargo, el chaval no se amilana. Su boleto de entrada al espectáculo fue un golazo contra el Valladolid. Pum, ¡primer toque y al fondo! Ancelotti pensaba que había contratado a un delantero, no a David Copperfield con botas.
Endrick ha encontrado en la Copa del Rey su varita mágica. Ancelotti ha hecho al brasileño titularísimo de esta competición porque no hay truco sin asistente estrella. Y cada partido es una función donde el chaval saca conejos (léase goles) de su sombrero sin parar. La noche más memorable fue contra el Celta de Vigo. Mientras el público contenía la respiración, Endrick decidió rematar no una, sino dos veces y llevar al Madrid al próximo capítulo de esta telenovela más emocionante que un penalti a lo Panenka.
El joven sigue en pie de guerra por el título de pichichi en un emocionante duelo de varitas con Julián Álvarez. Y esta noche, ¡el Real Madrid lo pone en manos del ilusionista brasileño nuevamente! Con cuatro goles en su maleta, está solo a uno del máximo goleador del torneo. Ancelotti sin duda está encantado, ya que lo considera su varita mágica personal. Y tal vez, si las estrellas del Bernabéu están alineadas, seremos testigos de otra noche mágica, con Endrick como el protagonista que conjura goles con cada toque del balón.