El técnico analiza su pasión por el fútbol…

Imanol Alguacil, el técnico de la Real Sociedad, parece que ha sido picado por el mosquito de la decepción deportiva. Justo cuando su equipo luchaba con las agallas de un pez espada en un tanque de tiburones, se encontró fuera de la Copa del Rey por una cosa de nada: un fuera de juego menos visible que un camaleón en un campo de guisantes. Según Imanol, el bendito árbitro, Alberola Rojas, no vio las justas líneas del fuera de juego de Mbappé antes del 3-3 del Real Madrid, que ahora podría ser llamado ‘el gol fantasma no tan fantasmal’. ¡Si hasta la VARonesa de Sevilla lo hubiera pitado en otro área!

Imanol derramó parte de su desilusión en declaraciones. A pesar de su tristeza, aseguró que su espíritu sigue más en alto que un hincha en el festival del Oktoberfest. Confesó con épica dedicatoria su amor por su equipo que, como un valiente guerrero de videojuego, no ha parado de luchar en cada batalla. Es toda una novela de caballería en 90 minutos: mucho corazón, un final menos feliz y un caballero de Orio que piensa que podría ganarle hasta al mismísimo Don Quijote en campo seco.

Sobre la deseada renovación, Imanol es claro como agua embotellada. Sin importar si el Bernabéu se convierte en su propio parque de atracciones o en un emocionante carrusel emocional, él declara su pasión por el club. Nada lo mueve de su firme amor por la Real, que él considera no menos digno de una novela. Este técnico parece ver a su equipo como un romance eterno, incluso si a veces el Madrid le suelta una baldosa sorpresa. ¡Ahora toca chutar con ganas el resto de la temporada!