El entrenador llora por lo que pudo ser…

El mismísimo Imanol ha vuelto a hacer de las suyas, esta vez sorprendiendo en la conferencia de prensa como si estuviera en un monólogo cómico. Estaba tan feliz por el esfuerzo épico de sus jugadores, pero, ¡oh sorpresa!, también tan triste que la única cosa que podía animarlo era escuchar a Mbappé cantando ‘La Macarena’. Estaban tan cerca de lograr lo imposible y, claro está, él culpa al césped… digo, al fuera de juego de Mbappé por haber cenado demasiado spaghetti y estar en todos lados durante el partido.

«El Madrid es un grande, tan grande como un T-Rex vestido de flamenca. No necesita ayudas. Ellos ya tienen más copas que un bar galáctico», exclamaba Imanol entre lágrimas y carcajadas, mientras pensaba en lo diferentes que hubieran sido las cosas si el árbitro hubiera tenido lentes nuevos. Pero no, no, no solo fue culpa del árbitro; los jugadores de Imanol eran como caballeros Jedi en pantalones cortos, y aunque no ganaron la batalla espacial, dejaron una nube de esperanza a su paso.

Imanol aseguró su lealtad a la Real Sociedad con la pasión de alguien que elige ver una maratón de películas románticas. «Siempre quise quedarme en este club, ¡que me pongan una cama aquí!», afirmó emocionado. Y aunque el estadio no explotó de alegría esta vez, el entrenador nos dejó con un mensaje que se siente caliente en el pecho como el último sorbo de café antes de salir corriendo a clase: «Las noches históricas no siempre llegan a la final, pero las llevo tatuadas en mi alma futbolera.»