El hechizo de Juanito en el Bernabéu…
Era el 31 de marzo de 1982 y en el césped del Bernabéu se mascaba más tensión que viendo a tu abuela intentando enviar un mensaje por WhatsApp. Resulta que nuestro querido Juanito, el Ronaldinho sin samba pero con bravura, estaba presto para dar cátedra de cómo se conjura el misterio del ‘noventa minuti en el Bernabéu son molto longos’ antes de que la frase se hiciera famosa. Resulta que para el Madrid ese día, remontar un simple 1-0 contra la Real Sociedad en semifinales de Copa era como escalar el Everest en chancletas de playa.
Apenas un par de días antes, en la mismísima Tierra del Jamón, Madrid se había encallado como un barco de papel en el temporal del Kaiserslautern que los dejó secos, derrotados 5-0 y, para rematar, con menos jugadores que una partida de mus de dúo. Y como si esto fuera poco, se lesiona el entrenador Boskov, pero no una lesión tipo «me duele el alma» sino una destitución: el tipo de día que ni metiéndole chicha hubieras arreglado.
Pero a rey muerto, rey puesto. Entra Luis Molowny y en un partido donde el balón pesaba más que un yunque, la magia de Juanito hace ‘click’. Su gol iguala la marcador, fuerza la prórroga y los penaltis; y como si fuera un hechicero, justo en el sexto penal, el Madrid estornuda y dice Ito. Este gol, un guiño del destino, le arranca una lágrima al mismísimo Boskov y sella el pase del Madrid a la final. Así que sí, las noches en el Bernabéu son legends, donde, como dijo el gran Juanito, los minutos son più longos que un lunes sin café.