Rüdiger y Vinicius, maestros del caos…
¡Madre mía lo que se vivió en el Santiago Bernabéu! Fue como una peli de acción en la que Rüdiger, el héroe alemán, apareció como un relámpago en medio de la tormenta. Su entrada en la prórroga fue como si Thor hubiera llegado con su martillo y ¡pumba!, golazo de cabeza para meter al Madrid en otra final. Ni James Bond tiene tanta sangre fría en el minuto 119.
Pero claro, antes de que Rüdiger se hiciera el dueño de la peli, Vinicius ya había tirado de trucos mágicos. Ahí estaba él, como un ilusionista, sacando goles de la chistera y manteniendo el show en marcha. Aunque el resto del equipo se fuera por el túnel del terror, este hombre es el Houdini del fútbol: escapa de la defensa, saca dos asistencias ¡y encima protagoniza otro tanto! La Real Sociedad no sabía si estaba jugando un partido o viendo un episodio de Los Magos de Waverly Place.
El resto del equipo hizo lo que pudo, con momentos dignos de una comedia de enredos. Camavinga y Alaba casi parecen agentes secretos infiltrados… ¡en el equipo contrario! Pero no pasa nada, que para eso está Ancelotti, el Demiurgo del banquillo, quien con mirada de sabio logró enderezar el rumbo, porque nadie maneja mejor el talento descontrolado que el coach más elegante del fútbol. ¡El Real Madrid, señoras y señores, sobrevive otro día más para contar la historia!