La tragicomedia de la Real Sociedad en el Bernabéu…

Al salir del Bernabéu, Álex Remiro parecía el protagonista de una telenovela llamada «Amores en el área de meta». A punto de romper a llorar, confesó que fueron 120 minutos de puro culebrón futbolístico con final trágico, dejando a todo el equipo con un carácter más negro que un charco de tinta en día lluvioso.

El capitán Oyarzabal se unió al club del desaliento, asegurando que intentar poner doble candado al marcador en el terreno del dragón blanco es tan efectivo como usar un colador para tomar la sopa. Con el Real Madrid, no se puede dar nada por sentado, y menos si te enfrentas a Vini, el velocista incansable que parece tener baterías recargables en los tacos.

Finalmente, Remiro hizo un llamado casi espiritual al respeto en el campo de batalla –digo– de fútbol. Eso de hablarse mal en el césped es muy de época medieval, ¡hombre ya! Los jugadores deberían adoptar el eslogan «Más abrazos y menos entradas». En resumen, una noche de emociones intensas donde la Real se llevó más lecciones que puntos, y Remiro se postuló para embajador del buen rollo futbolero.