El héroe de otro penalti loco…
Antonio Rüdiger, el invencible, el que no se cambia ni por un Superman con una ración extra de espinacas. Ahí está él, con su capa invisible y sus botas mágicas, listas para salvar la jornada en el Real Madrid. Pareciera que este alemán vino al mundo con una brújula interna que siempre le lleva directamente al centro del campo, justo en esos momentos de máxima tensión, donde otros jugadores solo ven nubarrones y truenos, él ve arcoíris y unicornios.
Imagina subir a un avión y que el piloto te diga «no te preocupes, hoy piloto yo mismo el quinto penalti». Así es Rüdiger. Está siempre listo para despegar, ya sea desde el punto de penalti del Metropolitano o el primero en lanzarse a una tanda en el campo del City. Con la elegancia de un ballet de elefantes y la precisión de un reloj alemán, se planta y… ¡zas! Gol al canto, gracias a una habilidad matemática precisa. ¿Hay un quinto penalti en el horizonte? Adelante, que allá va con la bandera alemana en una mano y una barra de pan en la otra.
Pero ¡ojo! No solo se limita a los momentos cumbre con el balón; este tipo es una combinación de motivador de infomerciales y gladiador grecorromano. La afición del Santiago Bernabéu lo ve como una mezcla entre Hércules y MacGyver, siempre listo para sacar un truco del sombrero. Plataforma de penaltis, distribuidor de ánimo, el Rüdiger corre, salta y vuela hacia donde haya una oportunidad épica esperando ser firmada por su pie derecho. ¡Qué maravilla de jugador, que incluso con una capa invisible, nunca desafina!