Los nudos de un penalti electrizante…
¡Amigos del fútbol y los chistes de tarde! Aquí viene Antonio Rüdiger, más filosófico que un maestro zen con el penalti ‘patinador’ de Julián Álvarez. Nuestro hombre del Madrid no ve más polémica que la de elegir entre churros o porras en el desayuno. «Árbitro lo vio, VAR lo confirmó, y aquí paz y después gloria», dice más tranquilo que un gato en una siesta eterna. «Julián es tan bueno, que al resbalar tocó el balón más veces que un DJ en Ibiza», bromea mientras se ajusta la capa de superhéroe central.
Ahora, Rüdiger cuenta la saga épica de su penalti ganador, que iba con tanta responsabilidad como si le pidieran cuidar a un Gremlin después de medianoche. «Ancelotti, con su ya clásico temple de abuelo sabio, solo dijo ‘tira’, y allá fui, entre aplausos imaginarios y confeti invisible. ¡Presión dices! Nada comparado al ataque al corazón que tiene mi abuela cuando olvida la llave dentro de casa», ríe el alemán. La pelota entró, y Rüdiger se convirtió en el héroe del día, tipo Pelé pero sin tanto drama.
Y claro, como buen cómic, saltamos a su batalla próxima contra el Arsenal. «Jugamos contra los ingleses como quien enfrenta al jefe final en un videojuego: correr, saltar y pensar rápido», dice, listo para retumbar en el Emirates. Nuestro gladiador siente mariposas en el estómago al imaginar el Bernabéu lleno y rugiendo, como si fuera un melómano en un concierto de su banda favorita. Para Rüdiger, cada partido es un nuevo episodio en su telenovela Madridista, donde conquistar el pasado queda en los libros de historia y los rumores del futuro son como el posible regreso de los dinosaurios… ¡pura ficción! Señoras y señores, que lo que importa es el momento, ¡y ahora nos espera la Champions!