Los malabares de sanciones…
¡Pararemos las rotativas! Rüdiger y sus compinches se libran de la sanción, y tan solo reciben un coscorrón monetario de la UEFA. Al parecer, el fútbol moderno funciona con una calculadora. Cuarenta mil euros para Rüdiger, treinta mil para Mbappé, y un billete de veinte mil para Ceballos. Vini, el Houdini de las sanciones, se queda con las manos limpias y listo para cualquier fiesta en el campo de Ancelotti, si su entrenador así lo decide.
Ancelotti debe estar más contento que un niño en una tienda de chuches. El temido martillo de la UEFA ha resultado ser un mazo de goma para el Real Madrid, con la noticia de que estos futbolistas tienen un pase libre para enfrentarse al Arsenal. Aunque hay una coletilla digna de thriller: si se portan mal en un año, adiós al siguiente partido. Imaginamos a Rüdiger y sus amigos como vaqueros del fútbol con un ojo en el árbitro y otro en el partido.
Todo esto comenzó como una guerra de gestos en el Metropolitano, una especie de telenovela del fútbol. Remontándonos a los tiempos de Cristiano, quien con el arte del gesticulador también tuvo sus rifirrafes con la UEFA. El espectáculo debe continuar, y ahora, las gradas estarán llenas de fans ansiosos por ver cómo estos jugadores, llevados al límite de lo económico, se enfrentan al destino futbolístico. ¿Resistirán la tentación de decorar el campo con gestos más elaborados en el futuro? Solo el tiempo y las multas lo dirán.