Noches de Copas y locura total en el Bernabéu…

¿Alguna vez has soñado con un partido que empieza en un año y termina en el siguiente? Pues el Real Madrid decidió que la Copa del Rey necesitaba esa dosis de surrealismo. Como si no fuera suficiente con el lío horario, Rüdiger, que vive en su propia galaxia, decidió robarle el show a todos con un gol en el minuto 116. Supongo que estaba cansado de contar ovejas y prefirió convertirse él mismo en el pastor de goles. No ganó una medalla, pero seguro que le dieron una camiseta con el número 116 en homenaje.

Mientras tanto, Endrick decidió convertirse en el Houdini del fútbol. Con una actuación que dejaba al público asombrado, abandonó el campo a los 65 minutos, ¡justo antes de que todo se volviera más loco que una rebaja de Black Friday! De héroe a espectador, su gol se quedó en la parte olvidada del menú. Pero tranquilizaos, si hay justicia en el mundo, lo veremos como titular en la final, vestido con una capa y un gorro de mago.

Y la pobre defensa del Madrid, pobre Lucas y Camavinga, las bandas eran tan transitadas que casi les ponen peaje. Los huéspedes reales, Kubo y compañía, aprovechaban cada rincón como si fuera un hostal de 5 estrellas. Alaba pensó que ser generoso con los goles propios también era buena idea, aunque le salió tan bien como ir a esquiar sin nieve. Pero no todo fue desdicha: al menos consiguió librarse de la prórroga, y eso siempre es un consuelo. Así que prepárense, fans del humor y del drama, este Madrid está listo para más aventuras emocionantes en la Cartuja.