La patada más épica desde Bruce Lee…
¡Atención, atención! ¡Noticia de última hora desde el mundo del fútbol, y no es que alguien haya logrado no tropezarse al bajar del autobús! Resulta que en el partido de semifinales de la Copa del Rey, hubo una entrada digna de un película de artes marciales. Olasagasti, con más ímpetu que un rinoceronte al que le amenazan con un día sin hierba, se lanzó al encuentro de Vinicius. La prórroga estaba tan apretada como un pantalón después de Navidad, y pafff, la patada del siglo llegó retumbando en el campo. Nada de una caricia, aquello fue más bien un saludo de tacos que por poco manda a Vinicius al planeta de los atletas caídos.
¡Y aquí llegamos al drama del color! Mientras los jugadores del Real Madrid gritaban «¡Roja!» como si fuera una oferta en el Black Friday, el árbitro sacó una amarilla, dejándonos a todos viendo naranjas. Entre las opiniones de que era más roja que el tomate del gazpacho y otras que decían «Con amarilla basta y sobra», el lío estaba servido. Las redes, los comentaristas y hasta el vecino del quinto discutían sobre si la entrada fue, como dice Ancelotti, más roja que un día de playa en agosto.
Finalmente, y no menos importante, un gol salvador de Rüdiger en la prórroga dio el pase al Real Madrid a la final. Ahora que la tarjeta quedó en amarillo, Olasagasti y Vinicius podrían parecer enemigos de anime eterno, pero todos sabemos que la verdadera emoción se centra en el siguiente partido. Veremos si para entonces, el balón, a tres metros o no, sigue siendo la excusa para una buena dosis de humor futbolístico.